Podemos pensar en Leloir como el discípulo de Bernardo Houssay, el primer científico latinoamericano quien ganó un Premio Nobel. Leloir no solamente fue el estudiante de Houssay, sino también ganó su propio Premio Nobel en química en 1970, el tercer hombre de Latinoamericana quien lo ganó.
La influencia de Houssay hizo que Leloir se dedicara a estudiar temas relacionados con carbohidratos y el metabolismo. Después de ganar su Premio Nobel, Leloir declaró que ebió su carrera entera a la ayuda de Houssay.
Para gente con poca aptitud para las ciencias, es difícil entender el trabajo de Leloir y también comprender por qué tenía tanta importancia en el mundo científico y medico. Leloir ganó el Premio Nobel por su trabajo en el descubrimiento de nucleótidos de azúcar y su rol en la biosíntesis de carbohidratos. Como consecuencia de sus descubrimientos, una enfermedad fatal de bebes recién nacidos ha sido controlada. También enfermedades relacionadas con la digestión de lácteos son mejor entendidas y tratadas como resultado del trabajo de Leloir.
En el discurso para darle el premio, Karl Myrbäck, un miembro del Consejo Nobel de Química en Suiza, explicó la importancia de los descubrimientos de Leloir:
“No hay ninguna duda que hay pocos descubrimientos que han tenido tanto impacto en los estudios bioquímicos como los de Leloir. Por todo el mundo, sus descubrimientos iniciaron nuevas investigaciones, que desde entonces van creciendo. Leloir ha sido el pionero y guía a través de los estudios; hizo los primeros descubrimientos los cuales determinaron la trayectoria y los objetivos de los estudios posteriores.”
Sin embargo, Leloir, un hombre muy modesto, dijo mientras aceptó su premio que “nunca he recibido tanto por hacer tan poco.” Todo el dinero que ganó con el premio, como científico de corazón, lo usó para financiar más estudios. No obstante, Leloir entendió que sus estudios eran solo el primer paso en el entendimiento total del metabolismo de carbohidratos.
Leloir, nacido el 6 de Septiembre de 1906, se graduó como médico de la Universidad de Buenos Aires en 1932. Trabajó en muchas ciudades y con una gran cantidad de otros médicos y científicos prestigiosos. Por ejemplo, en Cambridge, Inglaterra, con Malcom Dixon y D.E. Green y también en el laboratorio del doctor Carl. F. Cori en St. Louis en los EE.UU.
En Buenos Aires, ocupó el puesto del Presidente de la Asociación Pan-Americana de Química y también fue profesor de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales en la Universidad de Buenos Aires.
Con todo este trabajo, Leloir logró escribir más que 200 ensayos científicos. También ganó otros premios que incluyen uno de la Sociedad Científica Argentina en 1955, otro de Bunge y Born de Argentina en 1965 y aun otro de la Fundación de Helen Hay Whitney en los EE.UU., entre muchos.
Para Houssay, su meta principal en la vida era desarrollar estudiantes que siguieran con estudios científicos. Leloir fue en aprendiz perfecto en este sentido porque dedicó su vida a abrir los misterios del cuerpo humano a través de los estudios y los experimentos científicos.
Leloir, quien murió el 2 de Diciembre de 1987, está enterrado en el cementerio de la Recoleta a lado de personas importantes y héroes de Argentina. Leloir ganó su espacio, a través de sus estudios y descubrimientos impresionantes, y por eso está en un lugar prestigioso de la ciudad y de la historia de la ciencias. |